Esto se nos está yendo de las manos

noviembre 1, 2010 en Creatividad, Herramientas 2.0, redes sociales por José Manuel Sáinz

“Los racionalistas envejecidos y con una melancolía fin de milenio comprobamos una vez más que los vicios, como los tópicos, no por absurdos son menos necesarios: necesitamos jefes para no creer en nosotros mismos y necesitamos peligros ya conocidos porque presentimos que son mucho peores los que aún no nos atrevemos a conocer”

Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003)

Esto se nos está yendo de las manos

Ceñiremos la declaración de intenciones contenida en el enunciado de este post a las dos áreas de la formación que más negro sobre blanco están generado los últimos tiempos: el coaching y los community managers. No es por falta de argumentos para criticar otras, más bien es por intentar atinar el tiro en una diana más pequeña y cercana.

Empecemos por el coaching. Cree en ti mismo. Da cera, pule cera. Seleccione una serie de cortes de peliculas tipo Jerry Maguire, El club de los poetas muertos, En busca de la felicidad, el indomable Will Hunting o Entrenador Carter. Recomiende libros con aire oriental: el arte de la guerra, I Ching y si hay valor, algo sobre filosofía taoísta. Confunde. Si preguntan, responde con otra pregunta. Conocer a un gallego en este aspecto puede facilitar las cosas. Pierde el pudor y elogia repetitivamente a tu objetivo. Mantras con una cadencia que hacen que el día de la marmota de Bill Murray parezca un elogio a la variación.

Adelante pequeño saltamontes

Usando estos conceptos básicos ya tiene la base de un curso de coaching. Dios mio, se parece tanto al tradicional curso de motivación que hay días que no se diferenciarlos.

Hace poco alguien con quien coincidí fuera del trabajo me comentaba que estaba pensando acudir un curso de “coaching de golf” ¿perdón? Si, si. Han leído tan bien como yo oído. “Coaching de golf”. Bien es cierto que el coaching es aplicable hasta a la recogida de basuras: Cree en tu capacidad. ¿Ves ese papel? ¿Cómo crees que lo podrías recoger mejor?. ¿Si? ¿Estás seguro? Hazlo y luego pregúntate si lo hubieras podido recoger mejor.

Lamentablemente hay repeticiones que desgastan palabras. Coaching está empezando a ser una de ellas. Podríamos perfectamente rodear la M-30 con profesionales en fila india en cuyo currículum reza “expertos en coaching” sin que entre ellos hubiera una separación superior a dos centímetros. Además de la evidente disparidad de calidad que esto genera, las empresas comienzan a percibir que el coaching no tiene una medición clara aplicada a los objetivos.

Otro tema que las compañías digieren con dificultad es que los expertos en coaching aseguren que para que sea efectivo debe ser personal y no grupal. Como cualquier formación diría yo, aunque por razones obvias esto es difícil de asumir económicamente.

¿Cómo evaluamos la mejora producida por el coaching?

Básicamente como cualquier impacto en la actividad corporativa: por los resultados. Ya sean mejoras productivas o económicas. Se que es cruel y que no tiene nada que ver con lo que nos contaba Jerry Maguire en su película, pero esto es lo que hay.

Hace poco leía un artículo de HRE Online que plantea las primeras dudas sobre la efectividad del coaching individual ejecutivo, ya que, respecto a lo caro que resulta, el impacto en los resultados no es evidente. De hecho crecen las voces críticas que hablan de coaching no subvencionado por la empresa. Un desarrollo personal debe ser una iniciativa privada, no corporativa.

Les diré cuando empecé a darme cuenta que el coaching se nos está yendo de las manos: En cierta ocasión un colega me contaba que contrató un curso de coaching ejecutivo y que cuando fue al lugar donde se impartía la formación se encontró a un chaval de 24 años como supuesto experto.

Community Managers. Esa plaga bíblica.

Si con expertos en coaching podríamos circunvalar Madrid por la M-30, los community managers cubrirían un espacio como el de la M-50, incluso pasando sobre el monte del Pardo, tramo aún no finalizado de la autovía. Usted se preguntará ¿de dónde han surgido? ¿están  aquí para quedarse? ¿dónde han estacionado su nave nodriza?

¿Qué es un comunity manager?

Por definirlo de una manera sencilla hablamos del profesional que dinamiza y gestiona una comunidad virtual en esta época de redes sociales que nos invade. Hay días que me cuesta diferenciarles de los antiguos administradores de foros o incluso gestores de usenet. Pero me imagino que al igual del problema de no saber diferenciar coachers y tutores en motivación, son cosas mías.

Requerimientos para poner en el currículum que se es un community manager:

1. Conocimiento de redes sociales (ya saben, Tuenti, Twitter, Facebook…).
2. Experiencia administrando comunidades online.
3. Tener una reputación digital

Básicamente con esos tres requerimientos y un poco de atrevimiento podemos alardear de ser community manager. Olvídense del “estudias o trabajas” tan trillado en las discotecas de España. No se esfuercen alardeando de coche híbrido, pulsera decenario o camisa de PdH. Inicien una conversación diciendo algo así como “¿sabes que soy community manager en una comunidad virtual de más de 1.000 usuarios?“. También puede funcionar el “¿sabes que tuiteo más de 20 mensajes al día y me followean 300 personas?“. El uso del inglés sin venir a cuento siempre ha dado caché a este tipo de conversaciones.

La realidad, esa amante esquiva

1. El conocimiento de las redes sociales digamos que es un factor poco diferencial si se tiene menos de 24 años. Un jefe mío, que sabía algo de esto, siempre me decía “antes de hablarme del currículum de alguien dime antes si te parece sensato/a”. Yo desde luego que no confiaría la gestión de la imagen de marca online de mi empresa (ni siquiera la mía) a alguien que me diga que tiene gran conocimiento de redes sociales. Pasar horas en Facebook  enganchado al Farmville (otra plaga bíblica) no es, en mi modesta opinión, tener un conocimiento del funcionamiento de las redes sociales

2. Ser experto administrando comunidades online es un concepto, cuando menos, ambiguo. El otro día me pasaron una lista de algunos de los grupos más populares de Facebook, la mayoría de ellos con más de 1000 seguidores, hagan el favor echar un ojo a los desternillantes nombres aquí. Si alguien en un entorno laboral me dice que administra 1o de la lista,  y que con ello ejerce una influencia en 10.000 personas, es más una razón para finalizar la conversación que para continuarla.

3. La reputación digital. Quien nos sigue y sobre quien influenciamos. Pongamos como ejemplo twitter. Tenemos una cuenta bastante seguida. Con más de 10.000 followers. Lo usamos para decir dónde estamos cenando con nuestra mujercita, dar las buenas noches o llamar perfecto mierda a un hombre que no puede reprimir sus emociones. ¿Cual es nuestra reputación? Si entendemos por reputación el número de seguidores que tenemos y copiar/pegar enlaces o frases de otros de manera repetitiva e irresponsable vaya que si tenemos. Y mucha. De hecho si no supiera en más de 6 horas de algunos tuiteros expertos en formación por foursquare me preocuparía, aunque trataría de aplacar el primer impulso de denunciar su desaparición a la policía por lo de aquel incidente de Martín Prieto. No se si recuerdan.

¿Cuándo noté que el tema de los community managers se nos estaba yendo de las manos?

Me pasaron una oferta de un curso de formación certificado para ser community manager. Duraba 6 horas. Parada para comer incluida.